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Robert
Loosle: orgullo latino en las filas del FBI Tras una larga carrera y una vasta experiencia de
más de 22 años combatiendo la delincuencia en varios
países del mundo, Robert Loosle conoce muy de cerca el peligro.
Hoy es el responsable de la oficina en México del Buró
Federal de Investigaciones (FBI). Considerado uno de los latinos
de más alto rango de la agencia federal estadounidense, Loosle
llega a esta ciudad, calificada como una de las más violentas
del mundo. Pero antes de llegar hasta esta etapa de su carrera, durante dos años ocupó el cargo de director asistente del Centro Contra el Terrorismo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), en Washington, D.C. También ha tenido una exitosa carrera de contrainteligencia y la solución de investigaciones de delitos violentos y de alto nivel en Centro y Sudamérica para el FBI. Recorriendo Latinoamérica Nació en Utah, de madre mexicana. Su padre fue un educador que viajaba con la familia por varios países del mundo, lo que dio a Loosle la oportunidad de conocer de cerca países como Samoa, Chile, Paraguay y Bolivia. Incluso realizó trabajo voluntario como misionero en Costa Rica, Panamá, Nicaragua y Honduras. Antes de terminar sus estudios trabajó para una compañía petrolera de Venezuela. "Me crié en Sudamérica en los años 70 cuando toda la región experimentaba muchos cambios políticos. Nacían movimientos estudiantiles, grupos terroristas como los Montoneros y los Tupamaros, entre otros. Centroamérica también pasaba por tiempos difíciles. Desde entonces sabía que quería hacer algo en busca de justicia". "Ante todo esto sabía que debía de trabajar ayudando a la gente. Por ello, al terminar mis estudios busqué un trabajo en el Departamento de Estado en Washington, pero estaba en un escritorio la mayor parte de tiempo haciendo análisis y reportes. Sin embargo, yo quería estar en las calles con la gente, combatir el terrorismo y la violencia. Por ello decidí unirme al FBI". Orgullo Latino "Yo le tengo un especial cariño a Latinoamérica. Incluso me siento muy cómodo hablando español". Loosle admite sentirse más latino y orgulloso de sus raíces, pese a que nació en este país y su esposa es también estadounidense. Recuerda que nunca se sintió diferente en Latinoamérica, pero cuando regresó a vivir a este país el ser latino no fue tarea fácil. "Cuando llegué a la Universidad me trataban diferente, y entonces me di cuenta que era por ser latino. Pero una vez dentro del FBI las cosas cambiaron. Todos somos tratados de la misma forma, no hay diferencia de razas, pues venimos de diferentes lugares". Amplia Experiencia En 1990 fue promovido para supervisar programas de desarrollo ejecutivo en agencias policiales del país, así como fiscales y jueces de cortes supremas en Centroamérica y República Dominicana. En ese mismo año, Loosle fue enviado a Bolivia a investigar la muerte de dos ciudadanos estadounidenses y el atentado fallido al secretario de Estado de Estados Unidos, perpetrado por un grupo terrorista. Loosle ha trabajado en las oficinas del FBI en Houston, Texas; en Virginia, en Florida, y en Las Vegas, Nevada, así como en algunos países de Centroamérica. En 1993 fue enviado a El Salvador para trabajar conjuntamente con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y otros países de la región. Esa tarea lo hizo acreedor de la Medalla de Honor de las Naciones Unidas por la creación de una fuerza especial antidelincuencia en El Salvador. En 1997, tras una exitosa investigación sobre el asesinato de un joven afroamericano en Beaumonnt, Texas, recibió un premio especial por su mérito excepcional de la Fiscalía General de la Nación. Y así ha sumado reconocimientos nacionales e internacionales. Dignidad y Respeto "La relación con mis padres es una de
las más importantes lecciones de vida que he recibido y que
me han permitido estar donde estoy y tener las relaciones que tengo
con mi familia, con mis hijos, con los amigos, con la gente que
trabajo. Mi padre me enseño a tratar a todos con dignidad",
explica Loosle. Loosle espera ser un buen padre y un ejemplo para su familia. Dice: "Compartir con mis hijos mis experiencias. Al fin y al cabo ellos tomarán sus propias decisiones y espero que sean las mejores para sus vidas. Con mis agentes yo también trato de ser un ejemplo. Un buen ejemplo". Loosle es no sólo un líder y un modelo a seguir. "Yo les digo a los jóvenes que si quieren servir a una agencia federal deben de ser honestos con sus decisiones, con la gente. Para mí la confianza y la dignidad son ingredientes de éxito. Yo no me siento un héroe. Pero yo sí tuve uno de verdad. Mi padre fue el primero en darme una orientación en la vida. El primero en hablarme sobre la dignidad humana, la religión y las bases para crecer física, intelectual y espiritualmente. Yo soy resultado de esas enseñanzas de vida". Reconoce que se necesitan más héroes de carne y hueso, de personas fuertes y sólidas. "Pero lamentablemente en las calles hay héroes que son frágiles y sus objetivos no son los mejores. Como en las pandillas, los niños ven a los pandilleros como héroes glorificados. Hasta la televisión hace su parte mostrando la opulencia, el oro, las mujeres y los autos de lujo y mostrar el verdadero precio, el más alto: la muerte". Los Verdaderos Retos En el área de combate a la delincuencia que él encabeza, con unos 300 agentes especiales, Loosle insiste que el principal reto de la sociedad son justamente las pandillas. Grupos delincuenciales cada vez más violentos, organizados e internacionales. La Secretaría de Justicia de Estados Unidos señala que que hay aproximadamente 30,000 pandillas con más de 800,000 miembros que afectan negativamente a unas 2,500 comunidades a lo largo y ancho del país. Tan sólo en el área de Los Ángeles se estima que existen unas 1,350 pandillas con unos 175,000 miembros y están integradas en grupos callejeros para delinquir, como la Mara Salvatrucha, los Bloods, los Crips y la Calle 18, entre otras muchas, como las integradas también por jóvenes coreanos, armenios y rusos. "Los pandilleros se mueven en el mundo de tráfico de
personas, de armas y drogas, como cocaína, metanfetamina,
heroína y marihuana. Es casi como si tuvieran sucursales
en varias ciudades del país. Se comunican de un grupo a otro
para cometer toda clase de delitos y reclutan a sus miembros también
a través de Internet, las prisiones , las calles y las escuelas",
detalla Loosle. Para él, "la cooperación con otras agencias policiales locales, estatales y federales es fundamental para combatir el delito. Pero también lo es la cooperación con la comunidad. Es fundamental que la comunidad nos tenga confianza y se comunique con nosotros". Lamenta que la gente no conozca bien la gran mayoría de los delitos que se cometen en las ciudades. Por ello, él y sus colaboradores y compañeros trabajan "en muchas tareas diferentes que en ocasiones no son dadas a conocer". En ese sentido, explica, "si la gente afuera supiera todo
lo que hacemos, tal vez nos ayudaría mucho más en
una investigación. La población debe estar consciente
de lo que pasa en su entorno. No queremos que se alarme, pero que
sí sea más conscientes de los alcances de la delincuencia
organizada. Que use su sentido común. Si algo no "huele
bien" o les parece extraño podría compartirlo
con nosotros". Le invitamos a visitar la página oficial del Buró Federal de Investigaciones (FBI): http://www.fbi.gov/ |
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