Sergio Díaz. Un hombre comprometido con la ley y agradecido con la vida.
Redacción: Expediente Rojo
Sergio Díaz refrenda su compromiso con la comunidad a la cual sirve desde hace más de tres décadas. Y hoy está listo para enfrentar nuevos retos como jefe de Policía de la ciudad de Riverside, California.
"Es un privilegio que he disfrutado por años y abrazado con enorme orgullo. Y espero poder continuar sirviendo con honor a la comunidad", afirma Díaz, de 55 años, uno de los latinos más respetados y de más alto rango dentro de las agencias del orden del Sur de California.
"Servir con respeto a la comunidad es unas de mis premisas. Mi trabajo, sin duda, es la más rara de las bendiciones, poder ganarse la vida velando por la seguridad de los demás es emocionante y al mismo tiempo verdaderamente trascendente", comenta.
"Tenemos que ser buenos en nuestros puestos de trabajo hoy en día e incluso mejores mañana", así opina este hombre sobre sus nuevos retos al frente de ese departamento policiaco que cuenta con 400 agentes a su cargo, a partir del 1 de Julio pasado.
El condado de Riverside, uno de los cinco más grandes de California, ejemplifica la tendencia a la baja del crimen en el estado. De acuerdo al reporte anual del Departamento de Justicia del 2009, en Riverside los crímenes violentos se redujeron en un 13.4%. En comparación a un 9% de la ciudad de Los Ángeles, y un 2.2% en San Diego.
Sergio Díaz se retiró recientemente de las filas del Departamento de Policía de Los Ángeles, California (LAPD), después de 33 años de servicio, y siendo considerado uno de los latinos de más alto rango dentro de la legendaria institución policiaca.
En entrevista previa a su nuevo cargo comentó: "concluyo 33 años de servicio con una mezcla de emociones. Por una parte, siento satisfacción de haber cumplido con mi deber como mejor se pudo hacer y alcanzar la meta de ganarse la jubilación al final de una carrera interesante y exitosa. Pero, también hay tristeza y añoranza al abandonar a mis colegas queridos y a la comunidad que me ha recibido con mucho cariño por tantos años. Más que nada siento un profundo agradecimiento de haber tenido la oportunidad de ejercer un oficio en el servicio al público. No me puedo imaginar ningún trabajo más interesante ni más trascendente que el de un policía", admitió en franca conversación con Expediente Rojo.
"A pesar de que tengo que retirarme de mis deberes con el Departamento de Policía de Los Ángeles, pienso seguir aportando mis esfuerzos y mi energía a nuestra comunidad en alguna forma. Son muchos los retos y los logros que quedan por adelante y tengo toda la confianza que de alguna manera tendré la oportunidad de seguir sirviendo en alguna capacidad a nuestra comunidad y a este gran país que en el 1962 recibió a un niño cubano con el acogedor calor que es tan típico de esta maravillosa nación. Si alcanzara a vivir mil años no podría pagarle la deuda que mi familia y yo le debemos a los Estados Unidos", puntualizó.
Este hombre, de origen cubano, fue Subjefe de LAPD responsable de una de las zonas más conflictivas de la ciudad, la División Central, misma que en el último año experimentó una considerable reducción del crimen.
Díaz aseguró que una serie de accidentes afortunados definieron su vida - que él considera privilegiada-. “Me considero el hombre más bendecido del mundo por tener la familia que tengo, y el trabajo que quiero y respeto. Soy genéticamente optimista”.
Lo cierto es que los ascensos que tuvo Sergio en sus más de tres décadas de policía no fueron casualidad sino el producto de un camino sólido avalado por su trabajo.
“Un policía debe cumplir con su deber: Proteger y Servir. La LAPD cuenta con casi 10 mil policías y 4 mil civiles que están en contacto con el público y aunque no somos los dueños de los medios si podemos dar un mensaje positivo. Nos gusta trabajar con el público y creo que somos un mejor cuerpo de la policía de lo que éramos hace 33 años”.
"A nadie se le obliga a ser policía, si lo quieres estas trabajando en pro de un público que exige de ti y estamos aptos para el reto”, puntualizó este hombre sincero y carismático luego de tres décadas de servir a la agencia policiaca angelina que cumple 140 años de vida. La imagen de LAPD, por cierto conocida en todo el mundo ha estado empañada de controversias a través del tiempo.
Y aunque el crimen en la segunda ciudad más grande del país ha bajado en un 7.6 % los retos de esta institución del orden son mayores como el combate a la proliferación de pandillas que alcanzan las 400 con más de 41 mil afiliados, en su mayoría jóvenes de origen latino.
Relatos de una vida.
“Somos productos de nuestras raíces. Yo soy cubano y entre las cualidades que tenemos los latinos está el orgullo profundo de nuestra herencia, de quienes somos, de nuestros padres, de nuestros hijos“.
Este hombre nacido en Santiago de las Vegas, Cuba, en 1954 se hizo de los recuerdos que compartió con Expediente Rojo: "Yo y mi familia lo único que hemos recibido en esta país es aceptación, amistad. Nosotros llegamos y nos criamos aquí y nunca me enteré que existiera el sentimiento anti- inmigrante que se vive hoy en día.”.
“Mi papá era militar en Cuba -un policía del campo, de a caballo-, a pesar de estar en el ejército estaba en contra del gobierno de Batista y hasta fue preso por conspirar contra él. Mi mamá era ama de casa y costurera, ellos vivían en un pueblo de gente humilde, de clase obrera”.
Inicialmente su padre apoyaba la Revolución de Castro que triunfó en 1959 pero al poco tiempo su familia se dio cuenta que “eso era el comunismo”, dice y que lo que tramaban era una tiranía. En su casa no había estudios profesionales pero sí un ávido interés por la cultura, por la historia y por las noticias en otros lugares del mundo, así es que estaban lo suficientemente bien informados pese al aislamiento.
“A principios de los 60’s mi papá se fue de Cuba, junto a otros hombres, perseguidos todos por la milicia de Castro, él se escapó de las ráfagas de las ametralladoras". Su padre -menciona- vivió en Nassau, en Jamaica y en Miami, donde fue trasladado a un campo de la CIA, en Guatemala para ser entrenado con otros 1500 hombres, en una fallida invasión contra el gobierno de Cuba.
“No tuvieron éxito y los que no murieron fueron capturados, mi papá fue uno de ellos y fue encarcelado en Cuba de abril 1961 a junio 1963.
Una nueva vida en Estados Unidos.
“Mientras mi padre estaba preso se presentó la oportunidad de sacarme del país cuando tenía 7 años y fui parte del programa “Pedro Pan”, a través del cual 14 mil niños salieron de Cuba a EU. A mí me tocó ir con una familia en Albuquerque donde permanecí hasta que mi hermano y mi mamá llegaron a Estados Unidos”.
Sergio siempre optimista y agradecido con la vida afirma: “ni siquiera esta separación es una experiencia negativa en mi vida. Esa familia fue muy bondadosa y generosa. Hoy que soy padre me doy cuenta del coraje que tuvieron mis propios padres para separarse de mí en busca de una mejor vida".
"Mi papá fue puesto en libertad y en 1966 llegamos a California buscando nuevas oportunidades. Aquí había expansión, aquí crecí al sureste del condado y me gradué de Cal State, Los Ángeles. Quería ser abogado pero terminé en la Academia de Policía haciendo se respeten las leyes"
Educación: la base del éxito.
Sergio Díaz lleva dignamente el mensaje de la educación como base del éxito, mensaje que comparte con los jóvenes casi a diario para los cuales se convierte en un digno ejemplo a seguir.
Continúa recordando: "Nosotros no éramos pobres, no pasamos hambre, pero no había lujo, éramos clase trabajadora. Pero en mi casa además de no faltar comida, nunca faltaron los libros".
Haciendo una pausa, reflexiona: “Para mí es muy triste y preocupante que nosotros los latinos no seamos lectores. En las casas problemáticas a las que nosotros vamos cuando respondemos a un llamado de emergencia lamentablemente no hay libros, pero rara vez falta una computadora o algún otro aparato electrónico.”
Camino sólido y paso firme.
A lo largo de su carrera Sergio tuvo la oportunidad de servir en diferentes áreas del Departamento de Policía. Cuando patrullaba las calles el ser bilingüe era lo que lo que lo distinguía de sus compañeros, recuerda.
“A cambiado mucho el panorama de la policía. Cuando yo entre había pocos latinos y muy pocas mujeres, y ellas usaban falda, llevaban su arma en una cartera, era diferente. Muchos tenían entrenamiento militar. Ahora hay más diversidad, 40% son latinos y sigue en aumento al igual que el número de mujeres”, señala.
Para llegar a ser Subjefe del Departamento de Policía, Sergio ha ostentado varios títulos como Sargento, Teniente, y Commanding Officer. Trabajó en el área de narcóticos, fue Investigador de Asuntos Internos, incluso ha estado al frente de la División de Entrenamiento del LAPD.
Durante tres meses asistió a la Academia del FBI, en Virginia, también recibió entrenamiento en el “Instituto de Liderazgo de California” (California Supervisor Leadership Institute) y se graduó del “Senior Management Institute for Police”.
Actualmente es Director de la Administración Hispana de Oficiales del Orden (Hispanic Law Enforcement Administrators) y pertenece a otras prestigiadas organizaciones como la Asociación Nacional de la Academia del FBI, la Asociación Internacional de Jefes de Policía, y la Asociación Latinoamericana de Policías (LA LEY), entre otras.
Su padre: su héroe, su esposa: el gran amor, y sus hijas, el orgullo.
“Tengo la suerte de tener a mamá y papá que se quieren y que llevan más de 55 años juntos, ellos nos han dado muchos ejemplos como el amor entre ellos, y su amor a nosotros. Y por supuesto, la oportunidad de darnos una educación sólida”, comparte.
“Mi papá es mi Héroe -asegura- el tiene 83 años y una personalidad especial pero si yo pudiera convencerme que soy la mitad del hombre de lo que es él, estaría satisfecho. Mi temor es que en un momento dado uno no se comporte a la altura de las circunstancias, ese es mi temor y creo que es saludable. Yo le debo eso al ejemplo de mis papás”, afirma Díaz visiblemente emocionado cuando de la familia se trata.
“Me enamoré a los 18 años de Leticia y hoy 32 años después, sigo locamente enamorado de ella; es mi amiga, amante, es mi compañera . No es fácil ser la mujer de un policía pero ella nunca ha intervenido en mi trabajo, mis turnos, fines de semana, días feriados. Siempre se ha preocupado por mí”.
Díaz tiene dos hijas a las que describe de esta forma “la mayor, de 23 años, casada con un policía, es seria y muy responsable. Se preocupa por todo. La chica es optimismo, luz, y sonrisa”. “Admito que la palabra que más deseo escuchar es: Daddy. No cabe duda que los hijos nos obligan a ser mejor persona”, concluye así su conversación con Expediente Rojo.
(2010)
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